Reconocida como una tradición heredada desde tiempos prehispánicos, el pan de muerto, reconocido por sus aromas cítricos, se ha convertido en uno de los panes favoritos de México. Ideal para servirse con chocolate o champurrado caliente, llega por segundo año consecutivo al restaurante Testal.

Relacionado con el significado entre la vida y la muerte que forma parte de la cultura mexicana, y en donde su forma circular representa este ciclo, cada elemento que integra este pan destaca por su simbolismo. Por ejemplo, la pequeña esfera colocada en la parte central superior, hace referencia a un cráneo, mientras que las canillas colocadas en forma de cruz figuran los cuatro rumbos del universo o los puntos cardinales del calendario azteca, que a su vez se vinculan con las deidades de ese pueblo: Quetzacóatl, Xipetotepec, Tlatóc y Tezcatlipoca.

“Queremos ofrecerle en a nuestros clientes un producto diferente, un pan con el clásico sabor a azahar y naranja, pero en cuatro variedades del mismo”, explicó Roberto Tinoco, gerente del restaurante Testal, quien especificó los detalles de este platillo:

  • Natural/ tradicional: Barnizado con mantequilla, azucarado y sin ningún tipo de relleno.
  • Nata montada: Servido con crema, azúcar y nata, que en conjunto ofrecen una textura muy particular. “Este tipo de nata se expande al mezclar y batir el azúcar”.
  • Dulce de calabaza y crema de queso: Preparado con jugo de naranja, un toque de canela y un poco de miel. De acuerdo con Roberto Tinoco, esta variedad se ha posicionado como la preferida de los comensales.
  • Nata natural: Sin crema montada, con una textura diferente.

“En el 2017 el pan de muerto, gracias a su sabor y a la preferencia de los comensales, fue catalogado como uno de los mejores de la ciudad, de acuerdo con publicaciones especializadas. Acompañado de las bebidas que ofrecemos aquí, tuvo tal éxito el año pasado que en ocasiones generó una espera de hasta hora y media por parte de los clientes, debido a su alta demanda”, añadió Roberto Tinoco.

Testal está listo para recibir a los comensales y consentirlos con la tradicional receta, además de ofrecer sus típicos platillos y bebidas. En el corazón del Centro Histórico, a unos pasos de algunos símbolos de la ciudad como la Alameda Central, Bellas Artes y la Torre Latino, el restaurante cuenta con una propuesta inspirada en las raíces de México.