Por Renata Roa, consultora en Imagen y comunicación facial para Bizzarro.

Los grandes retos que tenemos al momento de vestir es generar armonía, es decir, hacer que todo luzca de una manera que sea agradable para el ojo. Los artistas en sus diferentes épocas, experimentaron, observaron, midieron y lograron entender todo el mundo visual con algunas reglas que aplicadas al cuerpo y su estética, pueden generar un resultado armonioso.

Uno de los grandes hallazgos fue el punto focal. Ese lugar donde la mirada se iba de manera completamente inconsciente y en automático. Es ahí donde sin importar que rincón de la obra se recorra, la mirada regresa. ¡Esa magia se logra con los accesorios! Puntos que nos invitan a ver, a recordar a la persona y además, cuentan la historia de quien la porta por el estilo de la pieza que usa.

Sin embargo, al buscar la armonía, no solo es importante dar peso al color que se usa, el material del que está hecho, la historia que tiene detrás y que enmarca momentos inolvidables; sino también al tamaño de la pieza que debe ir en relación al de nuestro cuerpo de manera que nos beneficie.

Por ejemplo, la altura de una persona influye en la armonía.  En personas de baja estatura, los tacones son un aliado que alarga la figura. El cuerpo y sus características permiten jugar con los diferentes tamaños de los accesorios en diferentes ocasiones.

  • Si eres petite o de estatura muy bajita, 1.55 m o menos, usa accesorios pequeños.
  • Si eres de estatura media, 1.56 a 1.65 m, usa accesorios medianos.
  • Si eres alta, mayor de 1.65 m, usa accesorios grandes.

Esta información aplica igual para el tamaño de los estampados en la ropa y aquí sería interesante considerar lo estrictos o flexibles que podemos ser con esta regla al portar todo un atuendo. Si eres petite, estás usando un estampado floreado, la recomendación es apegarse al tamaño pequeño de los accesorios. Pero si la vestimenta es monocromática, es decir en un solo color, se puede ser flexible y aumentar el tamaño del accesorio, que sin duda, será el punto focal.

Existe otra regla de oro para generar balance: Ir en contra de la forma de nuestra cara, siempre y cuando no sea ovalada es considerada la más equilibrada. Por ejemplo: Si tu cara es redonda, se recomienda usar aretes rectos que alarguen y rompan con la forma. El usar unos redondos, solamente la enfatizará. Si tu cara es muy alargada o bien cuadrada, prueba aretes con formas más redondas para armonizar.

Recuerda que si estás eligiendo aretes largos y tienes el cuello corto, debes buscar que no lleguen a la línea de la clavícula, visualmente puede construir un efecto poco favorecedor haciéndolo lucir más pequeño.

Los accesorios son piezas que nos acompañan en los momentos más memorables de nuestra vida. Así como los artistas encontraron la armonía en diferentes efectos visuales, hoy la invitación es probar, divertirse y sobre todo ir construyendo recuerdos con ellos, porque la vida que se vive y se recuerda, se vive dos veces.