“Todo esfuerzo por corregir la homosexualidad y la identidad de género es una manifestación de discriminación ya que intenta inhibir, violentar y obstaculizar el derecho que tienen todas las personas a ejercer su sexualidad”, afirmó la presidenta del Copred, Jacqueline L´Hoist Tapia, durante la emblemática partición y compartición de la monumental bandera LGBTTTI utilizada durante la pasada Marcha del Orgullo. “Por ello, este Consejo recibirá, como ya lo ha venido haciendo, todas las denuncias en contra de quienes promuevan, impartan, impongan, impulsen o condicionen a terceros la obligación de participar en estas prácticas, principalmente hacia las y los menores de edad”.

Y es que parece que marchamos hace siiiiiglos; lejano junio con tanto entusiasmo, tanto avance, tantas voces a favor de la inclusión para llegar hasta una más lejana (aunque parezca broma), casi medieval, semana pasada en la que se ha vuelto a poner en la mente de algunos la intención, funesta, de curar lo que no es enfermo.

Los así llamados “Esfuerzos para Corregir la Orientación Sexual y de Identidad de Género (Ecosig)”, son prácticas aplicadas a las personas que decidieron “salir del clóset”, principalmente jóvenes, y que consisten en la privación de la libertad, tortura, violaciones correctivas, terapias de conversión, violencia económica, rechazo familiar, entre otras. Se justifican con argumentos morales, científicos, ideológicos y políticos que vulneran los derechos humanos de las personas.

“Sabemos y estamos ciertas de que la única enfermedad que nos daña y que daña a la diversidad sexual y a la identidad de género son las fobias y contra esas, quiero decirles que sí hay cura, y contra esas vamos a trabajar”, recalcó L´Hoist Tapia durante su participación. “En la Ciudad de México estas se consideran un acto discriminatorio, ya que buscan revertir la orientación sexual o identidad de género; es así como el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas ha señalado que todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”.

Muy claro: “El Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (Copred) se pronuncia en contra de todas y cada una de las prácticas que promueven la cura de la homosexualidad, pues de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), ser lesbiana, gay o bisexual no es ninguna enfermedad”.

Jacqueline L´Hoist recordó que “una sociedad armoniosa e incluyente no debería tener espacio para este tipo de tratamientos o ‘curas’, por ello también reconoció el derecho de, quienes por cuestiones religiosas, optan por reprimir su homosexualidad. Es necesario que en la armonización de la legislación de la Ciudad de México, con su Carta Magna, se contemple incluir como tortura estas prácticas que vulneran la vida de las personas, en muchos casos de manera irreversible, dejando estragos físicos o mentales que les pueden llevar incluso a perder la vida”.

La titular del Copred pidió a los asistentes llevarse un pedazo de la histórica bandera que fue desplegada en 2015 durante la Declaratoria de la Ciudad de México como una Ciudad Amigable y que en 2016 recorrió Paseo de la Reforma en la XXXVIII Marcha del Orgullo, convirtiéndose así en la primer bandera monumental de la diversidad sexual y de género en entrar al zócalo capitalino.