En México, “de los más de 28 mil jóvenes de entre 20 y 24 años que hablan una lengua indígena sin hablar español, prácticamente ninguno ha logrado siquiera terminar la secundaria”, señala un estudio editado en 2017 por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) y la Cepal.

Las brechas generadas por la discriminación en el ámbito educativo son una realidad inaceptable, como lo revela información proporcionada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y el propio Conapred, en el sentido de que una de cada seis personas afrodescendientes es analfabeta, es decir, el 15.7%, lo que representa casi el triple de la tasa nacional que es de 5.5 por ciento.

Situaciones como esta revelan la urgente necesidad de que la educación en nuestro país sea inclusiva, para garantizar que las personas y grupos que han sido históricamente discriminados se puedan incorporar a los espacios educativos.

Asimismo, la educación inclusiva también contempla desarrollar contenidos académicos adecuados para estos grupos, pues el hecho de que las pruebas y evaluaciones académicas sólo se apliquen en idioma español genera repercusiones negativas para las niñas, niños, adolescentes y jóvenes indígenas que sólo hablan una lengua indígena.

Lo mismo ocurre cuando se niega a las personas jóvenes el acceso al derecho a la educación por apariencia física (tener el cabello largo, usar piercings y tatuajes, entre otras). O bien cuando las personas con discapacidad de movilidad se enfrentan a la falta de espacios accesibles en los centros educativos, o quienes tienen ceguera se ven imposibilitados de estudiar por la carencia de materiales en Braille, o a la falta de traducción en lenguaje de señas mexicana para quienes tienen discapacidad auditiva. Las personas trans también pueden ver violentado su derecho a la educación cuando se les niega la posibilidad de matricularse en una escuela por carecer de documentos donde se reconozca su identidad de género.

Por este tipo de circunstancias, entre 2017 y el 31 de marzo de 2018, el Conapred radicó 200 quejas de presuntos actos de discriminación en el ámbito educativo. Las principales causas de discriminación que se presentaron en los expedientes fueron: discapacidad (87), apariencia física (27) y salud (26). De igual manera, el Conapred ha emitido resoluciones de actos de discriminación en el ámbito educativo relacionados con el origen étnico, la apariencia física, discapacidad, embarazo y estado civil.

Con el fin de cumplir con los objetivos del Programa Nacional para la Igualdad y la No Discriminación (Pronaind 2014-2018), en el sentido de impulsar el cambio cultural a favor de la igualdad, la inclusión y el respeto a los derechos humanos de todas las personas sin discriminación, el Conapred contribuyó a la celebración del “Encuentro de Experiencias de Educación Incluyente: Hacia una Educación Antidiscriminatoria”, que se realizó en marzo de este año en Pátzcuaro, Michoacán.

La riqueza de experiencias, conocimientos y propuestas de instituciones de gobierno, educativas y de la sociedad civil del interior de la República que participaron se puede consultar en la compilación Fichas Educación Incluyente del Conapred.

Doris González Rohde, del Programa “Construyendo Puentes Tec de Monterrey”, compartió que en esta institución de educación superior se busca incidir en la apertura de la sociedad hacia la diversidad. Así como valorar las diferencias y singularidades humanas. Entre las acciones que se realizan en el Tec de Monterrey para promover la educación incluyente están aquellas enfocadas a incluir e integrar a la comunidad estudiantil con discapacidad intelectual. 

Se promueve la participación en grupos estudiantiles y la participación en eventos de integración, entre otros. Del mismo modo, impulsan espacios seguros para desarrollo de la comunidad centrado, sobre todo, en las personas de la diversidad sexual. Entre otras acciones dirigidas a la población LGBT están las redes de apoyo para que las y los estudiantes puedan acudir en momentos de crisis o cuando necesiten algún tipo de apoyo. 

Asimismo, hay trabajo encaminado a lograr un mayor empoderamiento de las mujeres y a promover la interculturalidad. Por ejemplo, destaca el intercambio con la comunidad judía de México y otras culturas.