El informe “Strengthening The Economic Case”, realizado por la organización Open For Business, con el apoyo de Accenture, muestra que la inclusión está muy ligada a competitividad económica y la productividad en los centros urbanos más importantes del mundo. El estudio fue  liberado en el marco del World Economic Forum que se desarrolla en Davos, y señala que “Las ciudades que tienen una posición incluyente ante la comunidad LGBT+ están mejor posicionadas para desarrollar su competitividad global, tener ecosistemas de innovación más fuertes, una mejor calidad de vida y concentrar un mayor número de habilidades y talento”.

“Las ciudades que son incluyentes con la comunidad LGBT+, tienen mayores ventajas competitivas porque están abiertas a nuevas ideas, incluyen a personas de diferentes orígenes y fomentan un entorno que impulsa el libre flujo de la innovación”.

Al mismo tiempo se dio a conocer el “Open For Business City Ratings”, una guía que mide qué tanto las ciudades globales son abiertas, progresivas y competitivas en este tema. Esta es la primera vez que se establece un vínculo entre la inclusión LGBT+ y la competitividad económica a escala mundial, con la idea de ayudar a personas que están considerando mudarse a otra ciudad, a empresas que quieren expandir su operación a otras ciudades, a legisladores que buscan impulsar el desempeño económico de su ciudad o la sociedad civil que desea tener un mejor acercamiento con las empresas.

“Los beneficios económicos y sociales que una empresa obtiene de la creación de un entorno adecuado para las personas que se identifican como LGBT+ ya pueden medirse, y ahora vemos cómo incluso a nivel ciudades existe un vínculo entre aquellas que son inclusivas y su competitividad. La inclusión es un denominador común entre las ciudades con una fuerte huella económica y potencial futuro”, señala Juan Sadurni, director de Digital en Accenture México. “El mensaje es claro para las urbes que quieren ser líderes globales: es necesario trabajar por crear un entorno cultural diverso que les permita ser reconocidas como un lugar de clase mundial para hacer negocios “.

De manera similar a las agencias de calificación crediticia, el esquema propuesto por el estudio toma en cuenta 23 métricas de inclusión económica y social para clasificarlas en ciudades “totalmente abiertas para negocios” (niveles AAA a A), ciudades “parcialmente abiertas para negocios “(niveles BBB a C), y finalmente aquellas cuya falta de apertura presenta indicadores de riesgos políticos, sociales o personales (niveles DDD a E).

Nueva York, Londres, Berlín, San Francisco, Estocolmo y Wáshington, D.C. se encuentran entre las ciudades comerciales más abiertas del mundo, mientras que El Cairo, Jeddah, Karachi y Lagos están entre las menos. Ciudades como Medellín, Bangalore, Guadalajara y Ciudad de México se distinguen por un alto rendimiento en términos de inclusión LGBT+ y prosperidad económica. Las dos ciudades mexicanas obtuvieron la clasificación B en el segmento de aquellas que están “parcialmente abiertas para negocios”.

En concreto, las ciudades inclusivas LGBT ven una ventaja competitiva en tres áreas principales:

  • Innovación: la capacidad de fomentar la innovación es un factor clave de la competitividad de la ciudad.
  • Talento y habilidades: las ciudades con residentes que tienen educación avanzada y habilidades de alto nivel están en mejores condiciones para competir en la economía global actual.
  • Calidad de vida: proporcionar una buena calidad de vida es esencial para las ciudades que buscan competir en el escenario mundial.

Hay algunas ciudades que parecen tener un buen desempeño económico, pero que podrían ver ganancias económicas más sostenibles si mejoraran sus políticas sobre inclusión LGBT +. Estas ciudades incluyen Hong Kong y Dubai. La legislación no discriminatoria y la mejora del acceso a los recursos LGBT + mejorarían las calificaciones de dichas ciudades.

La publicación también señala que las empresas que son incluyentes con la comunidad LGBT+ son más propensas a mostrar un sólido desempeño financiero. Los principios de no discriminación están cada vez más arraigados en el mundo de los negocios, donde los valores de respeto, dignidad, e igualdad, sustentan algunas de las compañías más exitosas del mundo.

“En el momento histórico en que se hace la declaración universal de derechos humanos, el poder acceder a ellos ya no es una responsabilidad exclusiva del gobierno, también hay que pedir a las empresas que sean garantes de la defensa de estos derechos y que logren inspirar a través de sus principios y políticas internas a otras organizaciones, sobre todo a pequeñas y medianas empresas, que por su tamaño no sienten el compromiso de ser incluyentes pero juegan un papel muy importante en la construcción de una mejor sociedad”, dijo Jacqueline L’Hoist, presidenta del Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México.

Finalmente, las ciudades inclusivas LGBT+ tienen una mejor calidad de vida. La visibilidad de una comunidad LGBT+ puede interpretarse como una señal de que la ciudad es un lugar atractivo, y proporcionar una buena calidad de vida es esencial para las ciudades que buscan competir por el mejor talento de su población.