En esta época de invierno y con los cambios bruscos de temperatura, el frío afecta no solo nuestras actividades cotidianas, sino también nuestra salud. Debes creernos, los gatitos, aunque se arrebujen y nos hagan compañía hechos ovillos para protegerse del frío, también pueden ser apoyados, con cariño, muchos mimos y una alimentación balanceada.

Los expertos aseguran que los gatos son aún más sensibles a los cambios de temperatura de lo que pensamos, el pelaje, la raza y hasta su estado de salud pueden hacer que en estos días sientan aún más frio de lo normal, por ello no es raro verlos encima de nuestra computadora o cerca de la estufa.

Para mantener calientitos y sanos a los peludos, Whiskas te comparte algunos consejos:

  • ¿Cobija o pelaje? La cantidad de pelo que los gatos tienen depende de la raza y temporada en la que se encuentren; sin embargo, aun cuando veamos que tienen mucho pelo, no significa que no estén expuestos al frio. Te aconsejamos asegurarte de tener alguna cobija cerca para ponerla en las superficies frías que frecuente más para evitarle un cambio brusco de temperatura, lo que pudiera provocarle un resfriado.
  • Ellos son lo que comen. Contribuir a un desarrollo óptimo a través de una alimentación balanceada, mixta y adecuada, no sólo ayuda a prevenir enfermedades, también incrementa la cantidad de energía que tienen para combatir el frío y mantenerlos térmicamente cómodos.
  • Entre más gordito más calientito. Esto no es del todo falso, pues la mayoría de los gatos que padecen obesidad tienen una mayor cantidad de reservas que se convierten en energía, pero no necesariamente es una asociación positiva, pues podría llevar a los gatos con sobrepeso a sufrir complicaciones más graves que pongan en riesgo su salud. Por ello, los expertos recomiendan cuidar las raciones y darle un alimento adecuado a su actividad, ya que la cantidad de energía que gasta un gato feral contra un gato hogareño es muy distinta.

Lo más importante es que vigiles de cerca a tu gato durante esta época y si notas que tiene ojos llorosos, estornuda más de lo habitual, lo sientes apático o menos activo, consulta inmediatamente al veterinario, recuerda que un gato curioso es un gato sano.