Investigadores de la Universidad de Colima (Ucol), desarrollaron el proyecto  Vivienda y mujer: espacios habitables para el desarrollo de familias con jefatura femenina en la comunidad de Flor de Coco, municipio de Armería, Colima, con el apoyo del Fondo Sectorial de Investigación y Desarrollo del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

La profesora investigadora de la Facultad de Arquitectura y Diseño (Fayd), de la Ucol, Reyna Valladares Anguiano, señaló que analizaron la vivienda rural bajo un enfoque de la cosmovisión femenina, que ha estado ausente en los estudios de urbanismo y arquitectura.

“Tradicionalmente se ha pensado que la construcción y el diseño de los espacios habitacionales corresponde a los hombres, en este sentido el proyecto aporta el diagnóstico y conocimiento sobre el diseño de espacios desde la perspectiva de género, es decir, que el acercamiento a la visión de las mujeres permitirá desarrollar proyectos y propuestas de toma de decisiones inclusivas y equitativas con relación al espacio que se habita”, explicó la doctora en Arquitectura a Agencia Informativa Conacyt.

Esa visión se complementó con la del resto de sus cohabitantes, independientemente de su género y tomando en cuenta sus limitaciones físicas y sus prácticas productivas, reproductivas, sociales y culturales, incluyendo las características ambientales. Con el objetivo de mejorar las condiciones de habitabilidad de la vivienda, con perspectiva de género, en hogares encabezados por mujeres, se desarrolló este proyecto desde el 2016 hasta octubre del presente año.

En la primera etapa se llevó a cabo un diagnóstico de la comunidad, un primer acercamiento para obtener información de campo y detectar a las jefas de familia, además de que realizaron talleres con perspectiva de género y de desarrollo urbano participativo para detectar problemáticas de índole urbana y arquitectónica.

La especialista en urbanismo mencionó que en la segunda etapa se realizó otro taller de género y uno más, que no se tenía contemplado, pero que la dinámica del proyecto lo demandó y fue un taller con los niños de Flor de Coco, además de hacer propuestas de mejora de viviendas con jefatura femenina, pero solamente de aquellas quienes permitieron ingresar a sus viviendas y hacer los trabajos de entrevistas y levantamiento arquitectónico para mejorar la habitabilidad de la comunidad, a través de un Programa de Desarrollo Comunitario y una guía de habitabilidad de las viviendas.

“Originalmente lo que teníamos comprometido para entregar era una guía de habitabilidad y el Programa de desarrollo de la comunidad, con la finalidad de mejorar la calidad de vida de la población”, resaltó la experta en urbanismo.

Como resultado de esta investigación -que contó con el apoyo de la catedrática de la Facultad de Economía, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), María Antonieta Barrón Pérez- el equipo de especialistas realizó un inventario de vivienda con sus características físicas, proceso y estado; un censo de las casas con jefatura femenina detectadas; planos arquitectónicos de distribución de la vivienda y áreas para el futuro crecimiento adecuadas bioclimáticamente; se elaboraron algunos proyectos de vivienda rural adecuados a la cosmovisión de la mujer y mejoramiento de la habitabilidad arquitectónica.

En el caso de Flor de Coco toda la comunidad es irregular porque nadie tiene título de propiedad sobre la tierra, ya que es una zona ejidal de Cofradía de Juárez, aunque ya existe el proyecto de regularizar por parte del Instituto Nacional del Suelo Sustentable (Insus); además algunas viviendas están asentadas en zonas riesgosas, por ello lo primero que se deberá hacer es regularizar estos predios y determinar las áreas seguras desde el punto de vista urbano, para llevar a cabo la propuesta de diseño de vivienda para mujeres”, comentó Valladares Anguiano.

Además mencionó que se hizo una propuesta de microfinanzas para apoyar a las mujeres a obtener créditos, con el fin de que en el futuro se puedan hacer propuestas de mejoramiento de la economía familiar de las jefas de familia, porque Flor de Coco es una comunidad de alta marginación.

“Estamos contemplando mejoras generales de habitabilidad urbana en servicios e infraestructura para la comunidad, en la que viven aproximadamente 300 familias”, señaló.

La cuestión dela arquitectura y el urbanismo de género en México es un área de estudio que apenas está empezando a emerger, reconoció la investigadora.

En entrevista la doctora en arquitectura, Martha Eugenia Chávez González, dijo que seleccionaron Flor de Coco porque en el 2009 invitadas por el Sistema Desarrollo Integral de la Familia (DIF) del Gobierno del Estado impartieron una serie de talleres de capacitación en aproximadamente 20 comunidades rurales, con la finalidad de formar personas en los tópicos de albañilería, fontanería, electricidad y que pudieran, adicionalmente, hacer adecuaciones a las viviendas y esa era una comunidad con la que ya se tenía un primer acercamiento.

Vivienda y género

La profesora investigadora de la Fayd, Chávez González señaló que la vivienda y la ciudad se observan de distinta manera desde la perspectiva femenina.

“De acuerdo a la literatura, la vivienda se diseña con un enfoque masculino, es decir, las mujeres se organizan para facilitar en la vivienda el trabajo doméstico como cocinar o lavar y desde la perspectiva masculina, si no se realiza esa actividad no se tiene la experiencia, por lo que esos espacios se reducen y no permiten desarrollar adecuadamente dicha actividad”, explicó Chávez González.

Aclaró que la visión masculina en el diseño se debe a que fueron los hombres quienes primero se educaron y formaron en las profesiones y en el gremio de los arquitectos sigue predominando el sexo masculino y quienes enseñan, también mayoritariamente han sido arquitectos, por lo que las mujeres no forman parte de esa mirada, de ahí la necesidad de ir incorporando la cosmovisión de la mujer en la enseñanza de la arquitectura.

En la actualidad, la urbanización está desafiando tanto a los gobiernos nacionales como locales en su rol de desarrollar ciudades compactas, inclusivas, conectadas e integradas, capaces de lograr la equidad espacial, la creación de trabajos, el desarrollo humano y comunitario, la infraestructura estratégica y la sostenibilidad ambiental.

En este proceso de urbanización, la dificultad para incorporar de manera plena el enfoque de igualdad de género en la planificación urbana, la legislación y el desarrollo económico está obstaculizando la capacidad de inclusión de las ciudades e impidiendo la integración plena de las mujeres y las niñas en la vida económica, social, política y cultural de las ciudades, refirió.

Jefas de familia en México

El 73 por ciento de los hogares familiares en México se reconoce como jefe a un hombre y en tres de cada 10, lo que representa el 27 por ciento, es una mujer quien asume este papel. [Fuente: Inegi]

“Las mujeres tienen una visión más integral de la ciudad y de la vivienda, ya que procuran espacios donde la familia esté segura y esa visión es la que nosotros queríamos visualizar en este proyecto, es decir, qué nos dicen las mujeres de su espacio público y de su casa en una comunidad rural”, comentó.

Chávez González mencionó que la familia crece y decrece, pero que la vivienda se construye pensando que la familia siempre va a permanecer de la misma manera.

Asimismo dijo que no tienen un esbozo de una vivienda ideal para las mujeres porque cada casa debe ser a la medida de cada familia, tomando en cuenta los miembros de esta y sus actividades, así como el clima y las costumbres, por lo que las propuestas que se están haciendo son personalizadas. “Al igual que en la zona urbana, en el espacio rural deben construirse viviendas acorde a las necesidades”, afirmó.

Entre las principales necesidades que las jefas de familia de Flor de Coco visualizan están una vivienda segura y con espacios adecuados para los niños, para preparar alimentos y para lavar la loza y la ropa. Mientras que en la comunidad solicitan mejorar los servicios de agua potable y red de drenaje, iluminación, transporte y recolección de basura, así como crear espacios públicos para el esparcimiento de los habitantes.

“Los hombres y las mujeres tenemos percepciones distintas del espacio y en la actualidad se está pugnando por incorporar la mirada de la mujer para diseñar mejores espacios desde la vivienda hasta las zonas públicas porque la mirada que predomina en este momento es masculina”, aseguró Chávez González.