Por Malek Nejjai, directora de Diversidad, Amadeus IT Group.

Detrás de la industria de los viajes y el turismo existe un concepto que muchas veces pasa desapercibido. Cuando nos embarcamos en una travesía transatlántica o cruzamos la Cordillera de los Andes, los Alpes suizos, o simplemente cuando salimos de nuestra ciudad natal para descubrir aquel pueblo aledaño del  que tanto nos han hablado, estamos llevando a cabo un proceso alucinante que conocemos como intercambio cultural.

En una sociedad cada vez más globalizada, unificada y compartida, era imposible pensar que, más temprano que tarde, las escuelas, universidades y oficinas de todo el mundo comenzarían a recibir este intercambio cultural en sus espacios. Amadeus, como empresa dedicada a la industria de los viajes y el turismo, no iba a ser la excepción. Muy por el contrario.

Hoy en día, nuestros más de 15.000 empleados hablan más de 56 idiomas y nuestra fuerza de trabajo representa 132 nacionalidades. La conciencia cultural se define explícitamente como la principal competencia básica requerida de nuestros empleados. Esta idea de que la fuerza laboral diversa e inclusiva es fundamental para el éxito de nuestra empresa, nuestros clientes, nuestros empleados, nuestros accionistas, nuestros proveedores y, de manera más general, de todas las comunidades en las que operamos, ha sido clave para el desarrollo de Amadeus en todas las áreas de nuestro negocio.

Sin embargo, implementar una política de diversidad cultural sólida implica ciertos desafíos. Uno de ellos es facilitar la canalización de ideas y comentarios en la organización, especialmente cuando se trata de una empresa global y diversa como Amadeus. Y aunque nos enorgullecemos de nuestros diversos equipos, sabemos que no es una tarea fácil.

Por ejemplo, puede darse la situación de que algunos equipos de trabajo compuesto por miembros de todo el mundo tengan dificultades a la hora de comunicarse, debido, en parte, a las diferencias culturales. La falta de comprensión puede gatillar la frustración y algunos malentendidos que son preferibles evitar. Basta con pensar en las grandes disparidades que podría implicar un intercambio de ideas entre las culturas latinoamericanas, asiáticas y escandinavas, por ejemplo.

En estos casos, enfocar la retroalimentación en un estilo más directo es importante para superar las complejidades que existen entre los diferentes estilos de comunicación cultural. Al interior de Amadeus queríamos construir una “cultura de retroalimentación” y para ello desarrollamos Amadeus Crew, un juego que cubre una amplia gama de temas, que van desde la retroalimentación positiva, hasta el reconocimiento de errores y la evaluación de nuestro propio comportamiento; incluso, dimos espacio a la retroalimentación crítica, una habilidad difícil de aprender.

Con la puesta en marcha de este programa, buscamos unificar la forma en la que nuestros equipos dan a conocer y reciben comentarios entre sí.

 También, generar espacios de relacionamiento al interior de la organización que den pie a entender los pensamientos y costumbres del otro es fundamental. Con mucha frecuencia organizamos llamadas con nuestros equipos de todo el mundo para intercambias buenas prácticas y conocer los distintos estilos de trabajo que se implementan en los distintos mercados en que operamos.

La correcta inclusión de toda la fuerza laboral puede contribuir a crear un clima de trabajo que se refleje en el éxito de la empresa. Sólo en nuestra sede de Madrid, las 10 principales nacionalidades presentes son española, francesa, italiana, británica, alemana, irlandesa, estadounidense, holandesa, rumana y sueca. Aunque suene paradójico, esto es lo que hace que nuestra cultura corporativa sea única.