Fuente: Amnistía Internacional

Desde que tomó posesión de su cargo, el presidente estadounidense Donald Trump no ha perdido el tiempo en poner en práctica la venenosa retórica de su campaña. En sus primeras dos semanas en la presidencia, ha impulsado una serie de represivas órdenes ejecutivas que amenazan los derechos humanos de millones de personas en Estados Unidos y en otros países.

He aquí algunas medidas potencialmente devastadoras que ya ha adoptado:

Volver la espalda a las personas refugiadas

A la semana de llegar a la presidencia, Trump suspendió 120 días el programa estadounidense de admisión de personas refugiadas, implementó la exclusión indefinida de los refugiados sirios e impuso un límite de 50.000 refugiados al año. Este límite afectará probablemente a 60.000 personas solamente en 2017, pues el gobierno del presidente saliente Barack Obama se había comprometido a admitir a 110 mil refugiados en el ejercicio actual.

En medio de una emergencia global en la que 21 millones de personas se han visto obligadas a huir de su hogar debido a la guerra y la persecución, la iniciativa de uno de los países más ricos y poderosos del mundo de bloquear la vía del reasentamiento es absolutamente atroz. Trump está impidiendo que hombres, mujeres, niños y niñas refugiados huyan del mismo terror contra el que supuestamente lucha.

Discriminación religiosa

El presidente Trump ha actuado también con rapidez para prohibir la entrada en Estados Unidos de todas las personas procedentes de Irán, Irak, Siria, Libia, Somalia, Sudán y Yemen, siete países predominantemente musulmanes. Aunque la orden ejecutiva no mencionaba expresamente que se prohíbe la entrada de las personas musulmanas, era evidente la descarada discriminación religiosa, especialmente a la luz de la retórica preelectoral del presidente.

La prohibición contempla excepciones, como las personas que sufren persecución religiosa… pero únicamente si forman parte de una “minoría religiosa”. Una lectura de esta salvedad es que la Casa Blanca aceptará a personas de religión cristiana que huyan de países predominantemente musulmanes, lo que refuerza el tema de la división religiosa. Tras haber sido suspendida temporalmente por una corte federal estadounidense, la “prohibición de entrada de musulmanes” es actualmente objeto de una lucha jurídica. Amnistía Internacional pide al Congreso de Estados Unidos que intervenga inmediatamente para bloquear la prohibición.

Ataque generalizado contra los derechos de las mujeres

La imagen de un grupo de hombres vestidos con traje alrededor del presidente Trump mientras éste firmaba la supresión de los derechos sexuales y reproductivos de millones de mujeres y niñas de todo el mundo se ha convertido en todo un símbolo del peligro que representa el nuevo gobierno para los derechos de las mujeres. La orden ejecutiva que reintroduce la “regla de la mordaza global” bloquea la financiación federal estadounidense para organizaciones no gubernamentales de otros países que proporcionan asesoramiento o remisiones en relación con el aborto y propugnan la despenalización del aborto o la ampliación de los servicios de aborto, aun cuando Estados Unidos no financie directamente estos servicios.

Solamente en Latinoamérica y el Caribe, donde el aborto está totalmente prohibido en siete países incluso cuando la salud o la vida de la mujer o niña dependan de él, no hay duda de que la postura de Trump costará muchas vidas. Incluso en algunos países donde el aborto es legal, el acceso a él depende en gran medida de la financiación estadounidense, lo que significa que la regla de la mordaza también pone en peligro la vida de personas allí.

Restricción del acceso a servicios de salud

La “regla de la mordaza global” tendrá consecuencias de gran alcance que van más allá de su objetivo declarado de reducir el acceso al aborto. Muchas de las organizaciones afectadas por importantes reducciones de la financiación también facilitan tratamiento para el VIH/sida, anticoncepción de emergencia y otros servicios de atención de la salud reproductiva, junto con servicios e información relacionados con el aborto, especialmente en África y América Latina.

De hecho, la versión de Trump de la regla de la mordaza, aplicada por última vez por George W. Bush, es mucho más amplia que las anteriores y afecta a toda la financiación de Estados Unidos para la salud en el mundo, es decir, más allá de la salud reproductiva.